sábado, 23 de mayo de 2015

Spaghettis para Silvia XXX.

XXX



Finales de abril y no sé qué hacer con mi vida, llevaba desde carnavales sin ver ni hablar con Silvia. De hecho, había abandonado cualquier opción de volver a verla.
Por otra parte, yo seguía con mi vida, tan monótona como de costumbre, trabajo y universidad.
Estoy acabando mi primer año de carrera y siento como si fuese el último, no paro de pensar en qué haré al acabar éste año, como si me graduase y tuviera que usar ya mi título.
Muchas cosas me pasaban por la cabeza, y muy pocas eran quedarme en Barcelona, mi ciudad, aquella a la que tao me llego costar, y quizás, sólo esté un año.


-Salem, despierte ya.

-Lo estoy- ya era a cuarta vez que el profesor me despertaba, y eso que al lado tenía a Marlen medio dormida, pero sólo se quejaba de mí.

-Al acabar la clase quédese un rato, vamos a hablar.

-De acuerdo...


Marlen me miraba como si hubiese roto algo, o quizás me intentaba decir que teníamos que ir de cervezas y contarle las razones por las que he tenido que quedar.
La verdad, creo que no me aburría tanto en clase desde el instituto, aquí al menos era algo más entretenido, y cuando no lo era, me iba a cualquier parte menos a clase.
Acababa la clase y todos se iban mirándome como si estuviese en el corredor de la muerte, Marlen en cambio me decía en voz baja "cerveza, cerveza" y se iba.
A ver qué me tocaba esta vez...


-Sabe señor Salem, estamos casi a final de curso, quedan tres semanas para los exámenes y creo que hay mejores sitios que mi clase para usted el próximo año.

-Juro que le estaba atendiendo.

-No quiero echarle la bronca, al menos de momento- menos mal...- incluso dormido saca mejores notas que la mayoría.

-Es la pasión de sus clases, que me agotan- al acabar eso me había tirado tiza- bueno, ¿qué quería?

-Verá, hay muy buenas universidades en el extranjero encantadas de tenerle.

-Como verá, trabajo de camarero, eso significa que yo me tengo que pagar todo, y no estoy en disposición de pagar mi carrera en el extranjero, y consultar a mi familia, bueno, eso de venirme sin avisar no sentó muy bien y hay roces y esas cosas.

-Existen algo que se llaman becas.

-Eso que se concede a dedo por ser un enchufado de alguien, ¿he acertado, verdad?, ¿me sube la nota por esto?

-Que suplicio de alumno.

-Me dirá que prefiere a los demás.

-Ni que fuera una decisión de quién es mi alumno favorito.

-Por favor señor, si fuese su hijo, sería su hijo favorito.

-Cuanto ego, pero sí, una beca es eso que se concede a dedo, usted tiene enchufe y  yo tengo el dedo, ¿lo entiende ahora?

-Señor, es usted maligno.

-Esto no es por capricho, usted se lo merece más que cualquier niño con un padre que paga más por hacer favores.

-Entonces, ¿me está ofreciendo una beca?

-Diría que le estoy echando de mi clase y del país para el próximo curso, pero sí, una beca queda más bonito.

-¿Y cuál cree usted que sería la mejor opción?

-Pues...


Pasamos la siguiente media hora hablando de distintos países, de sus historias, pero había uno que ganaba de largo.
No estaba muy claro, no lo había pensado detenidamente y no sabría ni siquiera si lo haría.
De Tarragona a Barcelona y de ahí a...
Joder, es un cambio demasiado grande pero, mi vida se basa en eso, en cambios, en probar serte siempre que tengo la oportunidad de algo grande.
Quizás ese sea mi punto fuerte y mi punto débil, soy lo suficientemente estúpido para intentar cualquier cosa.
Probablemente, tendía más miedo a fracasar estando aquí que allí.


-Sabe una cosa- me gustaba cuando se ponía en modo filosófico, de espaldas a mí y mirando a la pizarra, creo.

-¿Si?

-En éste año tan peculiar que hemos tenido.

-Vaya que si lo ha sido.

-Y al conocerle, uno se da cuenta de que la suerte no es para quien la busca, sino para usted, es sorprendente la suerte que tiene.

-Posiblemente tenga razón.

-Hágame un favor, vaya a allí y que al menos, quede su intento...


Había llegado al mayor punto de inflexión en mi vida, cambiarlo todo, de estar completamente lejos, cosa que llevaba soñando durante años...
Salí de aquella clase con una sensación muy extraña, sentía euforia, también que me sentía como un flan, temblaba y sonreía, todo muy extraño.
Fui en busca de Marlen con esa sensación extraña aún en el cuerpo. Tardé en encontrarla, y cuando lo hice, tenía cara de enfadada, probablemente porque había tardado mucho.


-¡Marlen!- por lo visto ya llevaba tres cervezas encima- tengo noticias importantes.

-Y yo.

-Empieza pues.

-Silvia tiene novio- se quedó mirando mi reacción en silencio durante un par de segundo, y continuó- bueno dime, ¿cuales son tus noticias?

-Me voy a vivir a Canadá...

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